Elia Martínez y su esposo adquirieron casa recientemente en el sur de la ciudad, pero para pagar las letras mensuales de 950 dólares, puesto que el salario de la pareja no basta, han de sumar el de sus tres hijos asalariados —otros dos asisten a la escuela—, con los que comparten la propiedad.
Esta trabajadora gana 8.50 dólares la hora limpiando habitaciones en el hotel Hilton Aeropuerto, sobre el bulevar Century, desde hace dos años. Su cuota mínima es 16 cuartos, lo que además de cambiar sábanas y cobertores para 30 camas, comporta recambio de ocho fundas de almohada (cinco en las camas king size), reemplazar toallas, jabones, revistas, reponer los sobrecitos de café consumidos, asear los baños, aspirar e inspeccionar que el control remoto del televisor funcione.
De cuarto en cuarto tiene que arrastrar un carrito donde va el equipo de su labor. A veces, mala suerte, no le asignan cuartos continuos, así que hay que esperar turno en el ascensor. Mala suerte si hay uno descompuesto. Peor todavía si le toca asear una habitación particularmente mugrosa: su limpieza puede demorar hasta hora y media, dice.
La paga que recibe, alega, no le alcanza para cubrir los 200 dólares al mes que cuesta el seguro médico, así que ese beneficio queda descartado. Si un miembro de la familia se enferma se recurre a médico particular —unos 300 dólares por consulta y tratatamientos— o se enfrenta el mal con “remedios caseros”.
Martínez y varias decenas de sus compañeros y compañeras de varios hoteles de renombre del bulevar Century hablaron ayer ante el Concejo Municipal de Los Ángeles para describir las condiciones en que trabajan y sobreviven. Plantearon que éstas son inseparables del deterioro físico y hasta moral que se manifiesta en esa arteria, con sus clubes de alterne, negocios de desnudo, violencia callejera y empobrecimiento general de los barrios de los alrededores, como Lennox y Hawthorne.
Los trabajadores y quienes les apoyan presentaron ayer 2,500 peticiones de personas que apoyan su plan.
El esfuerzo para cambiarle la cara al bulevar es encabezado por una alianza llamada Coalition for a New Century, que reclama mejores salarios para los trabajadores de esa industria como eje de un plan de desarrollo para la zona. En esa coalición convergen sacerdotes, pastores y rabinos, profesores de la Universidad de Loyola Marymount (LMU) y la organización Los Angeles Alliance for a New Economy (LAANE). Esta última ha impulsado campañas de organización de trabajadores de la industria hotelera en otras partes del área angelina. Ninguno de los hoteles de Century tiene sindicato.
El momento de esta campaña coincide con el vencimiento de los contratos entre los consorcios hoteleros nacionales y el Sindicato de Empleados de Restaurantes y Hoteles (HERE) en varias ciudades del país.
Respaldo
La semana pasada HERE hizo sonar sus tambores en Los Ángeles, donde prominentes figuras como el senador John Edwards, ex candidato demócrata a la vicepresidencia y el actor Danny Glover, hicieron eco a las demandas de los empleados de hoteles.
Este diario contactó a las corporaciones Hilton y Starwood, esta última responsable de Westin y Sheraton, que tienen hoteles en el bulevar Century para comentar sobre los reclamos de sus trabajadores. Hasta el fin de esta nota no respondieron a las llamadas.
La semana pasada, el concejal Bill Rosendahl, que representa el Distrito 11, que engloba el aeropuerto y sus alrededores, así como el bulevar Century, presentó al Concejo una moción para implementar un plan de desarrollo en esa franja.
Ronsendahl dijo al periódico que según su visión, esa franja necesita un centro de convenciones para apuntalar la funcionalidad de los hoteles, lo que redundaría en mayores beneficios para esos negocios y para el Ayuntamiento, que se beneficia con los impuestos que estos pagan.
Necesitamos un centro de convenciones que funcione para los hoteles de manera que estos no sean hoteles para personas que están de paso.
El 35% de los impuestos por cama que paga esa industria a la ciudad, indicó Rosendahl, son aportados por los hoteles de la zona del aeropuerto.
Pero además, prosigue, Century debe ser un bulevar donde la gente pueda pasear, flaqueado por muchos árboles y bien remozado que haga de recorrerlo “una experiencia bella para todo el mundo”.