Un grupo de empleados del Hilton del Aeropuerto de Los Ángeles se plantaron ayer a la entrada del hotel para llamar al público a boicotearlo, alegando que la empresa está interfiriendo con su derecho a sindicalizarse para poder mantener los salarios bajos.
Ana Méndez, una mesera de banquetes con cinco años de antigüedad en el hotel, dijo que la gerencia, en represalia por sus actividades para organizar un sindicato, le redujo drásticamente el número de horas laborales. "Antes me daban daban entre ocho y 30 horas on call a la semana; hoy entre cero y ocho", afirmó.
Aseguró que el hotel está empleando tácticas antisindicales cada vez más fuertes (en marzo, suspendió a 76 empleados), lo que ha suscitado una demanda del sindicato UNITE HERE en los tribunales laborales.
La queja más común expresada por los trabajadores, que ayer llamaron a boicot, es que los salarios que paga el Hilton están por debajo de la norma imperante en los hoteles del centro de Los Ángeles y Beverly Hills.
"Llevo 15 años con el hotel y apenas gano 13.47 dólares la hora en la cocina; en cambio, en los hoteles del centro con sindicato se gana de 18 dólares para arriba", dijo Juan Banales.
Gaby Albán, una agente de relaciones públicas del LAX Hilton, rechazó la versión de quienes afirman que el hotel sabotea la creación de un sindicato.
"Estamos dispuestos a que los empleados tengan el derecho a elegir lo que ellos quieran". Si quieren un sindicato, añadió, deben seguir el procedimiento fijado por la Junta de Relaciones Laborales (NLRB) de una votación en secreto. Albán dijo que los trabajadores que llamaron a la conferencia ayer están perdiendo apoyo entre sus compañeros y que por esa razón apelan al boicot.
En cambio, UNITE HERE quiere carta abierta de la gerencia, lo que llaman "un acuerdo de neutralidad", es decir, de manos fuera de parte de la empresa, para permitir a los trabajadores que lo deseen, llenar su tarjeta de afiliación sindical sin presiones ni límite de tiempo."El hotel ofrece beneficios muy competitivos a sus empleados. Muchos empezaron limpiando cuartos y hoy ocupan posiciones de responsabilidad", dijo Albán.
La presión para que el hotel se abra a los sindicatos aumentó esta semana con sendos anuncios de la Asociación de Maestros de California (CTA) y el Jubileo de Ministerios Episcopales de Los Ángeles de que piensan descartar al Hilton del aeropuerto como sede de sus respectivas conferencias, mientras éste no cambie su política hacia esas organizaciones laborales.
Según los sindicatos, esto le reportará al hotel perdidas por un millón de dólares anuales, sin contar que otras organizaciones hagan lo mismo.
"Los maltratos a los trabajadores en este hotel infringen los valores fundamentales de este país. No comeremos, ni dormiremos, ni nos reuniremos en él mientras no se les de el respeto y la dignidad que se merecen", declaró el reverendo Richard Gillett, responsable de justicia social de la Diócesis Episcopal de Los Ángeles.
El pastor dijo que el Jubileo de Ministerios aplicó el boicot aunque eso significó perder varios miles de dólares adelantados al hotel en forma de depósito.
El Hilton es uno de cuatro o cinco hoteles alineados en la franja del bulevar Century donde los sindicatos se han propuesto plantar su bandera. El plan está en marcha desde hace aproximadamente dos años, pero apenas salió a la luz este año. En esta cruzada organizadora intervienen además otro tipo de fuerzas aparte de los sindicatos: iglesias de varias denominaciones, académicos, funcionarios públicos municipales y estatales, e incluso personajes de la farándula como el actor Danny Glover.Estos grupos anunciaron en la primavera la formación de la Coalición Century, que considera que el bulevar Century, con sus hoteles y otros negocios, representa un eje económico muy lucrativo para las corporaciones, pero injusto para los trabajadores y residentes pobres de las áreas adyacentes, sobre cuyas espaldas descansa. Más de 400 personas trabajan en el Hilton del aeropuerto, lo que incluye camareras, meseros, lavaplatos, cantineros y cocineros, hispanos la vasta mayoría de ellos. El establecimiento es el segundo hotel más grande del condado de Los Ángeles, y el tercero en el sur de California.